martes, 24 de junio de 2008

"Time is running out"


A Silvia le debían una mirada. Al menos una, pensaba sentada en el andén. Miraba sus pies torcidos hacia dentro, curvada hacia delante con las manos en el banco. Apretaba con fuerza el metal hasta dejarse marcas en las palmas de las manos. Ahí estaba ella pensando en las veces que se había quedado sola sin ella pedirlo, sin ella quererlo. Mordía su labio con un deseo todavía incandescente pero miraba al suelo sin pretender, como solía, buscar detrás de su espalda a quien la había dejado en ese estado. En esta ocasión fue Carlos el que se quedó arriba en la calle, por fuera del metro. Se prohibió levantar la cabeza y esperar la sorpresa que nunca sucedía. Acababa de hablar con él. No estaba bien lo que había pasado, él quería seguir sin romper los esquemas y ella no sabía muy bien lo que quería. Puede que fuese debilidad, necesidad y encuentro. Pero ya se habían despedido y mejor a tiempo, reflexionaba mientras afirmaba levemente con la cabeza gacha. En un par de semanas como nueva. Tampoco miró cuánto tardaría el metro en llegar, no quería moverse de esa parada, de ese último lugar. Se mordía el labio en estos pensamientos cuando llegó alguien y se sentó al lado. Sólo vio sus pies y por fin, sorprendida por no esperarlo, sonrío y ahí supo que ahora sí sería complicado salir de ese círculo sin rumbo.


(Fotografía: Raquel del Arco "Time is running out")

viernes, 6 de junio de 2008

Momentos abuela-nieta I


En la cocina, la nieta le comenta a la abuela que el domingo tiene que hacer algo y que no estará en casa en todo el día...

Abuela: Pero el domingo tenemos comida familiar...
Nieta:(Quizás un poco molesta por la presión y por el agobio un poco de todo y de nada que le pueda explicar a la abuela. Porque hay temas que no es cuestión o simplemente porque no le apetece dar explicaciones, contesta de forma definitiva) Pues abuela, yo no puedo venir a comer.
Abuela: Pues entonces a lo mejor yo tampoco porque estoy en el cementerio (con retintín)
Nieta: ¿Y a qué vas al cementerio?
Abuela: A enterrarme.

Koa

Si te cuento algo, no lo creas. Era difícil para ella escalar montañas. Eso sí, las lianas se le daban realmente bien. En más de una ocasión lograba, si había desayunado fuerte, en tres voladas de liana llegar al otro bosque. No hay nombres en esta historia, cada uno elige, es anárquica, prefiere crear incertidumbre.

El caso es que entre otras cosas a ella le relajaba, cuando deseaba clavar agujas en muñecos de trapo, el salto de liana. Por suerte no sufría demasiado estrés. Simplemente si una serpiente amenazaba con atacarla, pues joder, se ponía de mala leche.

Algún que otro baño caía. Ella se duchaba durante el día: primero con el sudor, luego con la lluvia tropical y acto seguido si dormía sola, pues echaba en la tina unos cuantos botes de aromas incompatibles. Si recibía la visita de algún tipo de amante ( ella, aunque siendo exigente, no se cerraba); pues agarraba el último sudor más íntimo y con el dedo corazón lo llevaba con extrema sensualidad a esa parte del cuello donde una pareja huele cuando se acerca por detrás. Ella se detenía tiempo en este trabajo sensitivo, de hecho le dedicaba tanto entusiasmo que la mayor parte de las veces no llegaba a arreglarse el cabello o las manos...

martes, 3 de junio de 2008

A vista de hormiga





He pensado en ti muchas veces.
Pienso en lo que puedes llegar a pensar.
Vi la lluvia en la calle y ahí estaba tu olfato.
Una cabeza encendida y por ahí caminabas.

Pensé que no te merecía.
Cogí mi chaqueta
y escapé triste.
No miré atrás
no quise esperarte
perseguirte fue suficiente.

Recuerdo portazos en mi pecho.
Recogiendo los besos, mis huesos rotos,
la música, los nervios del error.
De querer tocarte sólo una vez más.

Me he quedado sola frente a esta pantalla.
No puedo dormir.
No es por nada,
sólo que los párpados no se me cierran.
No olvido muchas cosas, tonterías...

Estoy borrada del mapa.
No logro ver dónde me siento
sin embargo, estoy bien.
Tranquila, segura, entera
por fin.

Pero soy pequeña
a vista de hormiga todo...
Pocas fotos recuerdan algo,
depurados mis impulsos
ya no existe la pena
y el tiempo de pensarte
se agotó.

Creo que no ha pasado nunca.
No está fresco en la memoria,
ni en el cuerpo,
ni en las sábanas.

La locura es relativa.
La locura no es exaltación.
Estoy normal, con cara de poker...
y creo que estoy loca en este instante...
He decidido que esta noche no es para dormir.

domingo, 1 de junio de 2008

Como quien anda





Contemporánea a su tiempo
olvida recordar su presente.
Sube despacio.
El último escalón ya tiembla,
no sabe que ya no está detrás
de esa puerta.

Se espía
y ve la máquina de escribir
huele el café, los churros...
la música clásica
le retira las sábanas.

Salta por el cristal
olvidado de la puerta.
Descansan guitarras nocturnas,
el Sol de la ventana
limpia la mesa de coca y bicarbonato,
y un colchón que flota, cae.

No mira la máscara
entonces se desliza al baño de puntillas.
No mira la máscara
y el colchón la eleva.

En su cuarto reposa su cuerpo
diminuto, antiguo, sin tela.

Cierra los ojos y piensa
que debe irse
que esa casa ya no es
que está en un espacio ajeno.

Recoge sus piernas
y marcha con su nuevo cuerpo
escaleras abajo
como quien anda sin un lugar al que llegar.