Sería injusto negarlo.
Recolecté y sembré.
Quedaron palabras deshechas,
algunas sin llenar.
Tuve un suspiro que casi me mata.
y ahora os busco.
Como si no hubiese reglas
de honor.
Vinisteis a mi juego
jugué con vosotros
sólo uno se marchó
y es ahora al que no puedo callar.
Sería triste
esperar que me hablases.
Sería egoísta
decir que es tu culpa.
Te quedaste donde te fuiste
y me das lo que conociste.
A mí que nunca me pararon,
me sentó como un rapto.
He aprendido la lección.
Sólo juego y aprendizaje
que hoy
vuelve
solloza
y asusta.
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